Avispa y Araña. Dos insectos peligrosos, de naturaleza agresiva. Y sus respectivas personificaciones tienen nombres y apellidos. Lisbeth Salander y Peter Parker. Y el primer interrogante que irrumpe en mi cabeza no es otro que ¿Héroes o villanos?

Peter Parker, el archiconocido Spider-Man, entraría para la mayoría de ustedes seguramente en la categoría de héroes. Para mí también, pero no para Brian Reed, creador de Ms. Marvel y guionista de “Dark Reign: The Sinister Spider-Man”. En estas, Reed saca el lado más oscuro de Spider-Man, que actúa bajo el control del simbiote Venom para convertirse en villano.
El bien y el mal, el ying y el yang, el Sinister Spider-Man y el Spider-Man héroe… es la misma dualidad que divide a nuestra protagonista Lisbeth Salander en dos polos opuestos. Así es, Lisbeth es justiciera, pero malévola hasta los dientes. Ella impone su ley, de moralidad más que cuestionable. Su mundo se rige por unas reglas que protegen, por encima de todo, a las mujeres que, al igual que ella, han luchado contra hombres que no las aman. Lisbeth es la heroína feminista por excelencia, sólo le falta la capa. En cuánto a los superpoderes, estarían entre ellos una mente extraordinaria –que no puede hacer explotar cosas físicas, pero sigue siendo extraordinaria-, una memoria fotográfica sobresaliente y una habilidad con la informática que deja anonadado a más de uno, empezando por el mismo Blomkvist.
Apariencia de ‘bad girl’, un cruce de chica gótica y heviata. Chupa de cuero, botas con plataformas, sombra de ojos, pintalabios negro y piercings en la cara. La descripción de Larsson me invita a pensar que Lisbeth es una mujer de aquellas con las que no gusta coincidir por la calle.
Pero bajo un caparazón de estética suburbana, hay una mujer que ha sido luchadora desde pequeña, que quizá sea un poco desequilibrada debido a su dura infancia, pero que tiene un sentido de la justicia muy particular. Una mujer que responde a los abusos con todo el peso de la venganza, ejerciendo su poder con violencia.
Y es que, señores, la ‘avispa’ rompe todas las fronteras habidas y por haber. ¿Heroína o villana? Juzguen ustedes mismos.
Roger Vilaseca







